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Análisis de Duck Detective: The Secret Salami – Fácil, cortito y ameno, pero se echa de menos ese aroma 'noir'

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En el próximo título de Happy Broccoli Games, Duck Detective: The Secret Salami, encarnas a un “patoso” detective al que descubrir crímenes, en un principio, no se le da muy bien. Empiezas en una sala en la que informan al usuario sobre una siniestra conspiración. Con la ayuda de los sospechosos y su lupa mágica deberás ir descubriendo los secretos que oculta cada animal, cada uno más curioso que el anterior.

El título, como de costumbre en cualquiera del género de puzles, empieza en un espacio muy pequeño lleno de lugares a los que no se puede acceder. Conforme la información va fluyendo por la libreta de nuestra torpe y descuidada ave, se irán desbloqueando diferentes accesos. Una vez se ha desvelado prácticamente toda la información, ya se puede acceder a todo el espacio y, no es demasiado amplio que digamos. Dicho esto, tampoco se hace pequeño, a mi gusto, es el perímetro justo para que puedas recorrértelo de punta a punta buscando información que hayas pasado por alto sin que se haga tedioso.

Duck Detective: The Secret Salami

Duck Detective: The Secret Salami

Dentro de cada gran descubrimiento hay pequeños puzles bastante entretenidos que habrá que ir resolviendo poco a poco. En un principio, las mecánicas de resolución parecen un poco confusas, pero con el paso de los minutos, se acaba convirtiendo en un aspecto bastante intuitivo y fácil, eso sí, hay que acostumbrarse. De hecho, diría que se convierte en algo sencillito a lo que no hay que darle demasiadas vueltas. Al principio te sientes un poco perdido porque no sabes a qué lugar pertenece cada palabra o aspecto que descubres. Sin embargo, con el paso del rato, una vez ya entiendes la mecánica, empiezas a pensar que eres el mejor detective del mundo, hasta que te das cuenta de que no eres un lumbreras, simplemente es un título fácil. No obstante, es suficientemente corto para que no se sienta aburrido, además, si eres alguien que pasa por alto los pequeños detalles, puede que se te complique el asunto un poquitín.

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En la totalidad de la partida, el funcionamiento de las pistas es siempre la misma, cada personaje te da tres opciones, inspeccionarlo con lupa, preguntarle acerca de algo en específico o hablar con él. Cada una de estas acciones (recomiendo realizar las tres con todos y varias veces a lo largo de la partida) da información que el pato va a ir anotando en su agenda de manera automática. Posteriormente, dentro de su diario, habrá rompecabezas a los que les faltan palabras y deberemos rellenar los espacios con las anotaciones del detective. Inicialmente, puede parecer algo complejo, pero, todos los huecos contienen un desplegable con las opciones posibles, así que con un poco de lógica y observación del entorno lo vas a resolver en un periquete.

Duck Detective: The Secret Salami

Duck Detective: The Secret Salami

Personalmente, yo lo he jugado en Nintendo Switch y no me ha dado ningún tipo de problema. Sí que es verdad que en algún lugar muy puntual (uno o dos) el investigador se quedaba un poco atrapado, pero nada, unas milésimas de segundo. El resto fluía perfectamente, sin ningún otro altercado. Incluso, quiero hacer hincapié en la elegancia del movimiento, ya que a pesar de ser un personaje 2D en un espacio 3D, parecido a Paper Mario, lejos de darle un aspecto extraño, ha conseguido que luzca bastante cómico y le dé su personalidad.

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En cuanto a puntos negativos, no hay demasiados aspectos a destacar. Es más importante comentar que no brilla espectacularmente en demasiados aspectos, sino que la mayoría bailan entre el bien y el notable. No obstante, tiene sus manchas y sus aspectos a mejorar. En primer lugar, la durabilidad, puesto que es un juego que en dos horas está más que terminado, como mucho, si no eres una persona asidua a este género, puede llevarte tres horas. En sí la durabilidad no es un problema, sino que acabas con ganas de más. En concreto, yo pensé: “¿Ya? ¿No hay más misterio, ni giros de guion?”. Por una parte, es buena señal, te quedas con ganas de seguir saboreando la historia, aunque no son de seguir jugando, sino que de sacarle más néctar al enigma. Por otra parte, hecho muy ligado al anterior, carece de dificultad. De hecho, como ya he comentado antes, doy gracias a que sea tan corto. Me ha dejado con un buen sabor de boca a pesar de su simpleza en el final, no quiero imaginarme que hubiera pensado si lo estirasen una hora más a este nivel, supongo que se sentiría aburrido.

Duck Detective: The Secret Salami

Duck Detective: The Secret Salami

En conclusión, Duck Detective: The Secret Salami es un título muy recomendable para lo que está pensado: entretenerse una tarde. Evidentemente, no busques en él una historia conmovedora con un misterio al que darle mil vueltas, porque te va a decepcionar. Sin embargo, es muy cómico y entretenido, de hecho, por un periodo de tiempo te hace sentirte un buen investigador. Asimismo, luce con una estética oscura y cómica combinando el 2D y el 3D y puede que incluso te saque una que otra carcajada. A pesar de ser un poco simple y corto, cumple con creces su función, brindarte dos horas entretenidas ayudando a un pato a descubrir un misterio.

Duck Detective: The Secret Salami

Duck Detective: The Secret Salami

Una segunda opinión sobre Duck Detective: The Secret Salami, por Magnus Groth-Andersen

Dejadme empezar diciendo que el concepto central de Duck Detective: The Secret Salami es bastante bueno. Es importante subrayar esto, ya que este análisis podría fácilmente parecer una queja, porque aunque el desarrollador Happy Broccoli Games tiene la plantilla adecuada, una aguda combinación de elementos estéticos, narrativos y mecánicos, el tejido conectivo entre ellos es, simplemente, demasiado inconexo para recomendarlo de todo corazón.

En Duck Detective eres, curiosamente, el detective pato Eugene McQuaklin, en un mundo de animales antropomórficos al mejor estilo Pixar. Recientemente ha pasado por un brutal divorcio debido a una adicción al pan blanco (sí, es un tema recurrente a lo largo de todo el juego) y necesita un caso que le distraiga de su deprimente vida, además de dinero para el día a día.

De repente, un misterioso empleado de la empresa de autobuses Bearbus le presenta un caso de este tipo, y te apresuras a ir allí para ver qué está pasando. Aquí es también donde te pones tras la pista de El Bandido del Salami, que enfrenta a varios empleados de Bearbus entre sí, y entonces comienza la salvaje búsqueda del tesoro. De ti depende identificar al bandido, porque eres… bueno, Detective Pato.

El juego utiliza una perspectiva isométrica y te mueves gradualmente por Bearbus, entrevistando a un elenco relativamente limitado de personajes. A medida que el caso se vuelve más intrincado, obtienes acceso a más habitaciones y, a grandes rasgos, presentarás continuamente a los mismos personajes nueva información recopilada, que luego conduce a nuevas revelaciones. Esto se desarrolla a través de una serie de sistemas relativamente predefinidos que, si bien garantizan la sensación de que eres un detective tras la pista del caso, no pueden manipularse ni organizarse de forma creativa.

La principal mecánica de juego es, en un nivel más estructural, la recopilación de palabras, que proceden de observar a los sospechosos, revisar sus objetos personales o hacerles preguntas concretas. Estas palabras pueden añadirse a tu cuaderno, acercándote así a una solución real. No es una mala idea, porque al formar tú mismo las frases parece como si estuvieras desentrañando poco a poco el misterio, y es bastante satisfactorio haber comprendido un aspecto del caso general hasta el punto de rellenar rápidamente todas las palabras correctas en una secuencia ininterrumpida.

El problema es que el juego no lleva la cuenta de lo que estos personajes han dicho realmente y de lo que está ocurriendo en realidad. Únicamente tienes tus palabras, que, desglosadas, pueden ser tan anodinas como los nombres de los empleados individuales, y luego tienes una colección de pruebas bastante superficial que solo se describe con una breve nota. En otras palabras, el juego no te da una visión satisfactoria de los contextos en los que te han metido los empleados y, por lo tanto, puede convertirse rápidamente en puras conjeturas porque no tienes la información necesaria para resolver los rompecabezas que te plantea el juego. Las llamadas “Deducciones” son una idea excelente que, por desgracia, se viene abajo rápidamente cuando los demás sistemas del juego no pueden seguir el ritmo.

Por ejemplo, hay un resumen de “Sospechosos”. Pero aquí solo puedes obtener tres encabezados genéricos sobre cada personaje, como que Rufus, el conserje, es un “fan de la ciencia ficción”, es una “persona práctica” y es un “conserje”. Sí, estas tres piezas de información son útiles en momentos concretos, pero en ninguna parte hay un resumen de lo que he hablado con Rufus, o de lo que más tarde aprendo sobre sus relaciones con los otros empleados, con Bearbus en general, o con las acciones de The Salami Bandits. Esto se vuelve más frustrante hacia la mitad, cuando el código que tienes que descifrar es quién ha entregado qué regalos a una empleada llamada Sophie. Simplemente, no se te da suficiente información, y lo único que McQuaklin tiene que ofrecer es que probablemente sería inteligente “hablar con los empleados”. Gracias por eso, pato.

El juego dura algo más de tres horas y consiste en un único caso. Todo transcurre en interiores, por lo que el concepto de utilizar un pato con gabardina bajo la lluvia con una banda sonora noir se desmorona rápidamente, ya que no hay iconografía ‘noir’ en el acogedor lugar de trabajo de Bearbus. Toda la idea noir ocupa rápidamente espacio en el fondo de la sala y nunca pasa al primer plano. Podría haberme imaginado fácilmente un misterio ambientado en un entorno más propicio para los detectives, preferiblemente con diferentes edificios para aportar más variedad estética. Pero el juego se adapta rápidamente a esta única localización y, como resultado, resulta un poco pesado.

Pero, de nuevo, todas las ideas están aquí. Los animales antropomórficos siempre son una forma divertida y estrafalaria de jugar con rasgos específicos de los personajes, la trama con palabras en el cuaderno podría convertirse fácilmente en un puzle más profundo con mucha más libertad para el jugador, y tanto la actuación de voz como los gráficos tipo Paper Mario dan en el clavo.

Pero Duck Detective se queda corto, aunque en cierto modo funciona. No está mal, pero todo el conjunto tiene el aroma de potencial desaprovechado, y realmente espero que Happy Broccoli tenga la oportunidad de darle otra oportunidad a esta fórmula, porque el concepto es francamente brillante. También es mucho mejor que el juego que surgió de él.

Nota: 6

Lo mejor: Buenas ideas en todo momento. Gran estilo visual. Las sopas de letras funcionan algunas veces.

Lo peor: No va lo suficientemente lejos en el género ‘noir’. Falta refinamiento en la ejecución de las ideas. Demasiado lineal para el género.


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