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La extrema derecha avanza en las elecciones europeas, pero las fuerzas “pro Europa” siguen siendo el bloque más fuerte

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Madrid.-A pesar de su avance, este no fue suficiente para acabar con la mayoría europeísta que une a Populares, Socialistas, liberales y verdes, entre otros.

El dique resistió la ola de la extrema derecha. Las formaciones ultras, desde los nacionalismos de derechas hasta los neonazis pasando por todo lo que hay en medio, crecieron este domingo en las elecciones europeas más importantes de la historia del bloque. A pesar de su avance, este no fue suficiente para acabar con la mayoría europeísta que hizo funcionar las instituciones de la Unión Europea durante décadas y que seguirá haciéndolo.

Las cuatro formaciones que tienden hacia el centro y que defienden con uñas y dientes el proyecto de construcción europea, pasaban de tener el 69% de la Eurocámara saliente a algo más del 63%. Son los conservadores del Partido Popular Europeo (PPE), los socialdemócratas de Socialistas y Demócratas (SD), los liberales de Renew (RE) y los ecologistas.

Tendrán que apretarse y deberán sufrir pocas fugas de voto en las decisiones esenciales, pero el temor a una ola ultra que rompiera los diques era infundado. Contarán con algo más de 450 eurodiputados en un Parlamento Europeo que tiene 720 sitios y en el que la mayoría absoluta está en 361. Hasta ahora tenían poco más de 480.

Buena parte de los cambios en el reparto de las bancadas de eurodiputados se explican mirando a dos países. Los ecologistas alemanes y franceses se hunden, restando casi 30 eurodiputados a su grupo. Los ultras franceses y alemanes suman más de 25 eurodiputados adicionales. El resto de la explicación se da mirando a cuentagotas en el resto de países.

La extrema derecha sube. El impulso que recibe en Francia, en Alemania, en Países Bajos o en Austria lleva a sus dos grupos (ECR e ID, más radical) a los 130 escaños, prácticamente los mismos que ahora.

Pero hay casi 100 eurodiputados cuyo grupo todavía se desconoce y aproximadamente la mitad alimentarán las filas de los dos grupos ultras (si es que no nace un tercero con los más radicales, como se apunta desde hace semanas) hasta acercarlos a unos 170 escaños.

Su problema será el mismo que han sufrido desde que empezaron a tener suficientes miembros para formar grupo: el nacionalismo de muchos de ellos es tan fuerte que les cuesta organizarse y pactar votos y políticas.

Pesan en asuntos muy polarizadores como migraciones o lucha contra el cambio climático, porque no tienen que organizarse, les basta con votar a la contra al saber que suman con los conservadores tradicionales, pero no en temas esenciales como política económica. Sus opiniones sobre cualquier tema de política exterior suelen ir a la contra, pero no tienen ni tendrán peso en el diseño de políticas y prioridades.

El auge de la extrema derecha se debe principalmente a Alemania y Francia. En Bélgica, Chequia, Dinamarca, Finlandia, Hungría, Polonia, Rumanía, Suecia y Grecia pierden peso. De ahí que se pueda contener su ascenso. Y entre ellos algunos empiezan a girar hacia el centro y se acercan a los populares, como la NVA flamenca o los Fratelli de Italia de Giorgia Meloni.

Las elecciones europeas son en realidad 27 elecciones nacionales y en cada una pesan poco los temas paneuropeos y pesan mucho los temas nacionales. También sirven para ver tendencias. En Francia el destrozo a la lista del presidente Emmanuel Macron es tan grande que este convocó legislativas anticipadas para el 30 de junio.

En Alemania la extrema derecha crece, pero con el 16% seguirá detrás del cordón sanitario. El resultado muestra que los tres partidos de la coalición gobernante (socialdemócratas, liberales y ecologistas) salen dañados de las urnas mientras crecen los conservadores tradicionales, los herederos de Helmut Kohl o Angela Merkel.

En Italia Giorgia Meloni se estanca rondando el 30%, que parece su techo. Es una subida importante con respecto a las últimas europeas, pero no con respecto a las legislativas. Los socialdemócratas ya no están tan lejos, a poco más de cinco puntos.

Y en España los socialistas, tras cinco años de desgaste y una muy polémica ley de amnistía para los independentistas catalanes, salvan los muebles al conseguir 20 escaños frente a los 22 de los opositores conservadores del Partido Popular.

En los Países Bajos el PVV de Geert Wilders pasa de uno a siete escaños europeos, pero si se mira con respecto a las legislativas del pasado noviembre, baja del 23% al 17% y la victoria es para una coalición de socialdemócratas y ecologistas.

En Bélgica los neonazis del Vlaams Belang apuntaban a ser la primera fuerza política del país, pero seguirán siendo la tercera. Los socialistas portugueses vuelven a ganar tras la derrota en las legislativas de inicios de primavera y en los países escandinavos se frena el auge ultraderechista de los últimos años con victorias de izquierdas en Dinamarca y Suecia, mientras los ultras se hunden en Finlandia.

Polonia también redujo el peso de los ultras del PiS, derrotados por el nuevo primer ministro, el conservador y europeísta Donald Tusk (que fue presidente del Consejo Europeo de 2014 a 2019). Los conservadores europeos pueden darse por satisfechos al rondar los 190 escaños y los socialdemócratas salvan los muebles repitiendo por encima de los 130, cuando en algunos sondeos de hace mes y medio no llegaban ni a 120. Mejoraron sobre todo en Italia, Francia y España. Habrás más ultras en Bruselas, entre 30 y 40 más en un Parlamento de 720 sitios.Infobae.

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